¿Es posible que mi niño sufra de depresión?

Cuando escuchamos la palabra depresión, muchas veces la asociamos únicamente con adultos. Sin embargo, los niños también pueden sufrir depresión, y en muchas ocasiones pasa desapercibida porque no siempre se manifiesta como tristeza constante.

Hoy, 13 de enero, se conmemora el Día Mundial contra la Lucha de la Depresión, una fecha importante para crear conciencia y recordar que la salud mental debe cuidarse en todas las etapas de la vida, incluyendo la infancia.

En los niños, la depresión puede mostrarse de formas diferentes. No siempre dicen “estoy triste”. A veces lo que vemos es:

  • Irritabilidad o enojo frecuente
  • Cambios en el comportamiento o en el rendimiento escolar
  • Aislamiento, menos interés por jugar o compartir
  • Quejas físicas frecuentes como dolor de cabeza o estómago
  • Alteraciones en el sueño o el apetito
  • Frases de desvalorización como “nadie me quiere” o “no soy bueno en nada”

Es importante entender que no se trata de una etapa ni de falta de carácter. La depresión infantil es real y necesita ser atendida con amor, escucha y acompañamiento profesional.

Como adultos, padres y educadores, tenemos un papel clave: observar, validar emociones y no minimizar lo que sienten. Frases como “eso no es nada” o “tienes todo para ser feliz” pueden cerrar la puerta a que el niño exprese lo que le pasa.

Si como padre, madre o educador notas cambios emocionales o conductuales en un niño y sientes preocupación, no tienes que enfrentarlo solo. Buscar orientación a tiempo es una forma de cuidado y prevención.

Como psicóloga infantil, estoy aquí para acompañarte, aclarar dudas y brindar el apoyo necesario tanto al niño como a la familia. Una consulta a tiempo puede marcar una gran diferencia en el bienestar emocional de tu hijo.

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